Cada septiembre, las escuelas se enfrentan al mismo ritual: asignar casilleros, ver a los niños lidiar con puertas atascadas, interiores oxidados y pintura rayada. Para Acción de Gracias, la mitad de los casilleros parecen zonas de guerra. Los casilleros escolares hechos de plástico HDPE cambian esa situación: el material de color sólido evita abolladuras y grafitis, no se oxida en pasillos húmedos y no hay bordes afilados que corten los dedos.
2026-01-24









